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RESEÑA
Merry, Uri. Coping with Uncertainty: Insights from the New Sciences of Chaos, Self-Organization, and Complexity. Westport, Conn.: Praeger, 1995. 209 págs.Por: Joaquín M. Jiménez Ferrer
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El tema del caos dentro de los
sistemas complejos ha llegado, en la
actualidad, a su más alto nivel de
difusión pública. El éxito taquillero de
la película Jurassic Park, producida por
Steven Spielberg, y el gran volumen de
ventas de la novela que le sirve de base,
escrita por Michael Crichton, son una
prueba contundente de ello. La teoría
del caos, esbozada de manera directa por
uno de los personajes, encuentra su
confirmación en la totalidad de los
eventos que constituyen la trama de
Jurassic Park. Más aún, hemos visto recientemente como la teoría del caos ha llegado a convertirse en un recurso publicitario. En un anuncio publicado en la revista Time, en julio de 1995, se ilustra gráficamente uno de los elementos más difundidos sobre la teoría del caos el "efecto mariposa" para concluir con la recomendación de una determinada marca de automóviles como baluarte del orden y de la estabilidad dentro de un mundo caótico. El Dr. Uri Merry, consciente de que hay un buen número de obras que tratan el tema del caos y de la complejidad desde una perspectiva muy especializada y técnica, se ha propuesto en su libro, Coping with Uncertainty, exponer este tema de una manera clara y accesible para un público dotado de una cultura general. Entiendo que, aunque el Dr. Merry no toma en cuenta en la obra que nos ocupa, las consideraciones con las que he comenzado la presente reseña, su trabajo se puede ubicar dentro de un valioso punto medio que evita los extremos de la divulgación popular carente de profundidad y de la presentación altamente especializada accesible sólo para unos pocos. En la primera parte del libro que reseñamos, se explica el concepto de caos y se describe lo que el Dr. Merry, siguiendo a muchos otros autores, denomina como las nuevas ciencias: la ciencia del caos, la ciencia de la complejidad y la ciencia de la auto- organización. Dentro de este contexto, se discute la estrecha relación entre el concepto de orden y la ciencia, para apuntar hacia la transformación del concepto de esta última, a raíz de los resultados de las nuevas ciencias antes mencionadas. Cabe señalar que cuando nuestro autor califica de ciencias a los estudios del caos, de la complejidad y de la auto-organización, está empleando el concepto de ciencia en su sentido más amplio. Se trata más bien de una manera de hacer ciencia, de un enfoque o metodología; en suma, de una nueva filosofía de la ciencia que sale a la luz cuando se estudian fenómenos tan universales y a la misma vez, tan extraordinarios, como el caos, la complejidad y la auto-organización. La segunda parte de la obra que consideramos está dedicada a plantear el interesante fenómeno del creciente aumento en la complejidad del mundo natural y social, y del consecuente aumento en la incertidumbre. La tecnología aparece aquí como un agente catalizador que acelera el fenómeno de la complejidad y que contribuye a ubicar a la humanidad en los albores de un nuevo período histórico. Para los individuos, esta coyuntura histórica se traduce, según Uri Merry, en una crisis de adaptación. La tercera parte del trabajo del Dr. Merry, atiende precisamente, el problema de cómo los individuos pueden enfrentar la incertidumbre que trae la creciente complejidad, y la función de éstos dentro de este proceso. En lo que sigue, seleccionaremos algunos elementos del contenido de la obra de Merry, a los cuales prestaremos nuestra atención. Comenzaremos por el problema fundamental: el fenómeno del caos. Es preciso apuntar que, al hablarnos de los antecedentes del estudio del caos, y probablemente motivado por su afán de simplicidad, el autor se limita a mencionar el trabajo de Ilya Prigogine dentro de la termodinámica, dejando sin mencionar las aportaciones pioneras de Rudolf Clausius en la termodinámica, de Norbert Wiener en la cibernética, y de Claude Shannon en la teoría de la información. Pero, ¿qué es el caos? El autor nos dice que un sistema se encuentra en estado caótico cuando hay un orden particular estructurado en el modo en que éste cambia como un todo, pero la conducta futura de sus componentes individuales es completamente impredecible. El caos es un fenómeno natural y como tal, no es ni bueno ni malo. Hay una conexión estrecha entre el caos, el azar y la creatividad. Llama la atención, el hecho de que este concepto del caos no coincide con el concepto que comúnmente se tiene del mismo. El concepto común y corriente del caos no incluye esa regularidad; el caos se concibe según éste, como un desorden absoluto. Merry señala que el caos es un modo en que las cosas (los sistemas) cambian. Por consiguiente, hay una mezcla omnipresente de orden y caos. El caos nunca desaparecerá, porque es parte integrante de la realidad. En otras palabras, no hay orden absoluto ni caos absoluto. Para abordar la relación entre el orden y la ciencia, Merry se remonta a la etapa pre-científica. En esta etapa, los seres humanos veían el mundo como desordenado e incierto. La vida dependía del capricho de espíritus, demonios y dioses. En la etapa científica, y especialmente, en la época Moderna, las personas piensan que en el mundo hay orden, certeza y que, por consiguiente, los acontecimientos son predecibles. El orden y la regularidad le dan al ser humano un sentido de seguridad, que constituye una de sus necesidades primarias. La producción económica requiere certeza. Merry apunta que, las organizaciones sociales y las instituciones surgieron como bastiones ante la incertidumbre. Éstas, sin embargo, también han llegado a ser presas del cambio y del caos. Las sociedades y los individuos tratan de asegurar el orden mediante el control y la dominación, tanto de otros seres humanos, como de la naturaleza. La ciencia y la tecnología asumen un rol destacado en el control del mundo natural y social. El desarrollo de la ciencia en la época Moderna, culmina en lo que Merry llama, una "visión newtoniana" del mundo, pero que muy bien podríamos llamar "cartesiana" o "baconiana", si tomamos en cuenta a los fundadores de la misma: René Descartes y Francis Bacon. Dentro de esta visión está presente el mecanicismo. El mundo es considerado como una gran máquina. Las máquinas son sistemas cerrados, en equilibrio. El mecanicismo está vinculado al reduccionismo. Según este último, el mundo posee una estructura regular que sólo se puede entender cuando se descompone en sus partes constituyentes y se estudia objetivamente con cuidado y precisión. Se parte de la premisa de que el todo es igual a la suma de sus partes. Es un mundo de orden lineal en el cual hay proporción entre la causa y el efecto. El cambio se concibe como acumulativo. La ciencia moderna ignoró los fenómenos no-lineales que no se comportaban de manera predecible. Se pretendió estudiar los sistemas aislándolos de los otros sistemas y objetos. Partiendo de estas premisas, se pensó (y todavía algunos científicos como Stephen Hawking, lo piensan) que se podría elaborar una teoría universal y unificadora que lo explicaría todo. Esta concepción del mundo y de la ciencia sirvió de fundamento teórico a la era industrial. La misma es aún relevante dentro de ciertos contextos. El estudio del caos implica una nueva manera de concebir el mundo y la ciencia, cuando muestra que:
Algunos de los supuestos del viejo paradigma que están bajo cuestionamiento son los siguientes:
Según Merry, las características de los sistemas complejos son las que se indican a continuación:
Tomando como base el pensamiento de Alvin Toffler, el Dr. Merry divide la historia de la humanidad en tres eras: la primera, es la de la caza y recolección; la segunda, es la de la agricultura; y la tercera, es la de la industria o era industrial. Cada era se caracteriza por su(s): fuentes de energía, medios de comunicación, bases de poder, modos de gobierno, formas de organización, concepto de ciencia, nivel de técnica o tecnología, sistemas de valores, formas culturales, organizaciones familiares e identidad individual. Todo esto gira en torno a un modo de producción básico. Merry sostiene que nos encontramos en los albores de una nueva era: la era del conocimiento. La afirmación de que nos dirigimos hacia la era del conocimiento se apoya, principalmente, sobre los siguientes indicadores:
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